EL GUARDIÁN DEL NORTE
La Constelación de DRACO, el Dragón, tiene el significado de Serpiente Marina. Es una Constelación del Hemisferio Norte; no tiene estrellas muy brillantes. Su cabeza es un cuadrilátero de estrellas situadas entre Hércules y la Osa Menor. Hércules, aparentemente aplasta la cabeza del Dragón. Etamin es su estrella más brillante y Thuban es la que fue estrella Polar hace 4800 años.
Entre los objetos de cielo profundo se encuentra la nebulosa Ojo de Gato.
Esta Constelación abarca 1083º cuadrados del cielo, abarcando en su seno y protegiendo casi en su totalidad a la Osa Menor. La Constelaciones colindantes son Bootes, Hércules, Lyra, Cignus, Cepheus, Ursa Minor, Camelo- Pardalis y la Ursa Major.
Las Dracónidas son las corrientes de meteoros que tienen lugar el 9 de Octubre.
En la MitologíaGriega representa a Ladón, el Dragón de 100 cabezas de Hera que custodiaba las Manzanas del Jardín de las Espérides.
En los libros sagrados chinos también hay un jardín en el que crecían árboles que producían la fruta de la inmortalidad y que también los custodiaba una serpiente alada llamada Dragón. Vemos en muchas leyendas que un Dragón temido por todos protege lugares sagrados.
Los Dragones vuelven con la Serie del Juego de Tronos. Están relacionados con el Fuego. El Fuego, el Sol, la Energía Primordial, los sustentadores, los que nutren, animales temibles, difíciles de domesticar.
En Egipto,en la Cámara Funeraria de Seti I, una de las más hermosas del Valle de los Reyes, hay una representación de las Constelaciones Circumpolares. El buey es la Osa Mayor, en aquél tiempo era circumpolar y el Hipopótamo o Dragón junto con la Osa Menor.
En la Edad Media, aparecieron numerosas leyendas relacionadas con el Dragón y una de ellas es la que lo relaciona con San Jorge. Jaime I el Conquistador cuenta que en la ciudad de Valencia, en España se le apareció el Santo. Más tarde, el Rey, cuenta que en la conquista de Mallorca, en Islas Baleares, los sarracenos le contaron que vieron entrar, primero, a un caballero montado en un caballo blanco con armas blancas y que él identificó con Jorge. La Cruz de San Jorge aparece en el escudo de Aragón, junto con cuatro cabezas de moros, representando la victoria de Pedro I en la batalla de Alcoraz. Jorge pasó a ser el patrón de la Corona de Aragón y Portugal.
También es el patrón de varias de las Ordenes de Caballería, entre otras, la Orden de los Templarios.
En Etiopía, Africa Oriental, al Sur de Egipto, según la leyenda, Jorge ( Bet Giyorgis) se apareció con su armadura al Rey de Etiopía, que estaba construyento Iglesias excavadas en la roca y demandó una Iglesia en su nombre, que es una de las más hermosas de Etiopía y que se afirma que fue construida por los Templarios en el siglo XIII, y que puede que albergue el Arca de la Alianza.



La Leyenda de San Jorge nos cuenta que Jorge era un soldado romano que nació en la Capadocia, actual Turquía. Este era el reino del Preste Juan, que en la entrada de las Amazonas en este blog, comentamos que existían seres fantásticos y que los habitantes los tenían más o menos domesticados. Jorge, en la actual Libia, iba montado en su caballo cuando se encontró con una doncella llorando de amargura. Le contó lo que le sucedía a petición del Caballero; ella se negaba a contarle y le pedía que huyera, ya que un terrible Dragón iba a aparecer. Ella fue elegida al azar, como tantos otros hijos de los habitantes de la ciudad, para servirle de alimento, a cambio de que este Dragón que custodiaba una fuente y que hizo su nido en ella, dejase a sus ciudadanos usar sus aguas para su sustento.
El se negó a huir y le prometió que salvaría a ella y a la ciudad de tan terrible Dragón. Con su lanza lo hirió y lo amordazó, entrando con él a la ciudad para que viesen todos que el dragón había sido capturado. Una vez en la ciudad y tomándolo como un milagro su gente, se convirtieron al cristianismo. Jorge decapitó al Dragón y esta leyenda engrandeció la hazaña de Jorge.
En Inglaterra, Jorge es uno de los principales personajes del poema " Faerie Queen", La Reina de las Hadas, de Edmund Spenser, contemporáneo de William Shakespeare y de la Reina Isabel I. El nombre de Jorge era usado como grito de guerra, Caballero Santo de la Cruz Roja y el protector de la Virgen María.
San Jorge y el Dragón. Alberto Durero
San Jorge y el Dragón. Pintura de Rafael.
En la Reina de las Hadas, Spenser tomó ciertas virtudes y sus vicios opuestos y les dio una entidad humana en forma de caballeros y damas, en monstruos y brujas. Murió de hambre y no pudo terminar la grandiosa obra. Sólo existen seis libros correspondientes a la Santidad, Templanza, Castidad, Amistad, Justicia y Cortesía. El séptimo libro debía estar dedicado a la Constancia, pero quedó inacabado. Creó un estrofa única, llamada spenseriana.
“Pero sobre su pecho una sangrienta cruz portaba,
El querido recuerdo de su Señor agonizante,
Por cuya dulce causa vestía esa gloriosa divisa,
Y tanto muerto como vivo siempre lo adoraba:
Sobre su escudo lo mismo estaba también marcado,
Por la esperanza soberana, que en su ayuda tenía:
Del todo lealmente fiel le era de obra y de palabra,
Pero en su semblante parecía gravemente preocupado;
Sin embargo nada temía, sino que siempre era temido.
III
En una gran aventura estaba comprometido,
Que la excelsísima Gloriana le había asignado,
Esa excelsísima Reina de las Tierra de las Hadas,
Para hacerle ganar honor y obtener su gracia,
Que de todas las cosas terrenales, era lo que [él] más ansiaba;
Y siempre que cabalgaba su corazón anhelaba
Probar su poder en brava batalla
Sobre su enemigo, y su nueva fuerza aprender [a usar];
Sobre su enemigo, un Dragón horrible e implacable”
El Dragón es una figura poderosa y casi invencible. En función de las diversas culturas, es un guardián, un sabio o puede pecar de gran avaricia o codicia.
La Gran Muralla China. Una de las Siete Maravillas. Patrimonio de la Humanidad.
Esta Muralla es el Gran Dragón, un símbolo chino. Se conservan 7700 Kms de muralla. Se fue construyendo desde el siglo V a. C. y se desarrolló mucho más en la dinastía de Ming. 20 siglos de construcción para evitar a los nómadas del Norte de China que la invadieran.Actualmente, en peligro, ya que no está bien conservada.
Otra leyenda dice que hace mucho
tiempo, cuando no había ríos ni lagos en la Tierra sino solamente el mar del
Este, habitaban en él cuatro dragones: el Gran Dragón, el Dragón Amarillo, el
Dragón Negro y el Dragón Perlado. Un día, los cuatro dragones volaron desde el
mar hacia el cielo, en donde comenzaron a jugar con las nubes. De pronto uno de
los dragones dijo a los demás “¡Vengan rápido a ver esto, por favor!”. “¿Qué
sucede?” preguntaron al unísono los otros tres, mirando hacia donde
apuntaba el Dragón Perlado. Abajo, en la Tierra, se veía una multitud
ofrendando panes y frutas y quemando incienso. Entre el gentío se destacaba una
anciana de cabellos blancos, arrodillada en el suelo con un niño pequeño atado
a su espalda. Ella rezaba: “Dios de los Cielos, por favor, envíanos pronto
la lluvia para que tengamos arroz para nuestros niños”. Y es que no había
llovido por largo tiempo. Los cultivos se secaban, la hierba estaba amarilla y
la tierra se resquebrajaba bajo el sol ardiente. “¡Cuán pobre es esta
gente!” dijo el Dragón Amarillo, “y morirán si no llueve pronto”. El
Gran Dragón asintió. Entonces propuso “Vayamos a rogarle al Emperador de
Jade para que haga llover”. Dicho lo cual dio un salto y desapareció entre
las nubes. Los demás lo siguieron de cerca y todos volaron hacia el Palacio del
Cielo. El Emperador de Jade era muy poderoso, pues estaba a cargo de los
asuntos del cielo y de la tierra. Al emperador no le agradó ver a los dragones
llegar a toda velocidad.
“¿Qué hacen aquí? ¿Por qué no se
comportan como es debido y se quedan en el mar?”. El Gran Dragón se adelantó y dijo: “Los cultivos de la Tierra se
secan y mueren, su majestad. Le ruego que envíe pronto la lluvia”. “Muy
bien. Primero vuelvan al mar y mañana enviaré la lluvia”, dijo el
emperador. Los cuatro dragones le agradecieron y regresaron muy alegres. Pero
pasaron diez días y ni una sola gota de agua cayó del cielo. La gente sufría
más, algunos comían raíces, algunos comían arcilla, cuando ya no hubo más
raíces. Viendo esto, los dragones se pusieron muy tristes, pues sabían que el Emperador
de Jade sólo se preocupaba por su propio placer y nunca se tomaba a la gente en
serio. Sólo ellos cuatro podían ayudar a la gente, pero ¿cómo hacerlo? Mirando
hacia el vasto océano, el Gran Dragón dijo tener la solución. “¿De qué
se trata? ¡Habla ya!” dijeron los otros tres. “Miren. ¿No hay
muchísima agua en el mar en donde vivimos? Podríamos tomarla y arrojarla hacia
el cielo, entonces caería como si fuera lluvia y se salvarían la gente y sus
cultivos” dijo el Gran Dragón. “¡Buena idea!” dijeron los
demás aplaudiendo. “Pero, advirtió el Gran Dragón, si el
emperador se entera nos castigará”. “Haría cualquier cosa con tal de
ayudar a la gente” dijo el Dragón Amarillo. “Entonces comencemos. De
seguro no nos arrepentiremos” dijo el Gran Dragón.
El Dragón Negro y el Perlado no se
quedaron atrás y volaron hacia el mar para llenar sus bocas de agua, que luego
soltaron sobre la Tierra. Los cuatro dragones iban y venían y el cielo se
oscureció de tanta actividad. No pasó mucho rato hasta que el agua del mar estaba
derramándose en forma de lluvia sobre toda la Tierra. “¡Llueve, llueve!
¡Los cultivos se salvarán!”toda la gente saltaba y gritaba de alegría. Las
espigas de trigo y el sorgo se enderezaron. El Dios del Mar descubrió lo que
estaba sucediendo e informó al emperador. “¿Cómo se atreven los cuatro
dragones a dar lluvia sin mi permiso?” El Emperador de Jade estaba furioso
y ordenó a las tropas del cielo que apresaran a los dragones. Los dragones, en
evidente inferioridad numérica, no pudieron defenderse y pronto fueron
arrestados y llevados al Palacio del Cielo. “Ve y pon cuatro montañas sobre
los cuatro dragones, para que nunca más puedan escapar” ordenó el emperador
al Dios de las Montañas. Este uso su magia para que cuatro grandes montañas
aparecieran volando y cayeran sobre los cuatro dragones. Aún así, los dragones
nunca se arrepintieron de sus actos. Decididos a ayudar a la gente por toda la
eternidad, se convirtieron en cuatro ríos, que corrieron atravesando las
montañas y los valles, cruzando el territorio de oeste a este para llegar
finalmente a su hogar, el mar. Y así se formaron los cuatro grandes ríos de
China: el Heilongjian (Dragón Negro) en el norte, el Huanghe (Río Amarillo) en
el centro, el Changjiang (Yangtze, o Gran Río) en el sur y el Zhujiang
(Perlado) mucho más al sur.