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jueves, 17 de abril de 2014

LA CONSTELACIÓN DE TAURO

EL TORO Y LAS PALOMAS




Esta Constelación abarca 797 grados cuadrados en el firmamento. Aldebarán es la estrella más brillante de la Constelación y es una gigante roja. Guarda en su cielo profundo a la nebulosa Cangrejo y uno de los cúmulos de estrellas más conocidos y que se pueden ver a simple vista, Las Pléyades.
Al Norte de Tauro, nos encontramos con la Constelación de El Auriga, el cochero, símbolo del dinamismo, cualidad que debe desarrollar Tauro. La estrella Capella es una de las estrellas del Auriga y la quinta más brillante del cielo nocturno, aumentando la belleza y esplendor de la Constelación de Tauro.
Más al Norte, nos encontramos con Perseo, simbolizando el amor fiel y sacrificado y al Norte de Perseo, Cameleo- Pardalis, el camello- leopardo, es decir la jirafa, con su larguísimo cuello, donde rige Tauro, elevando la cabeza sustentando las facultades superiores del ser humano.
Al Sur de la Constelación de Tauro nos encontramos con Orión, la catedral del cielo; el cazador, uno de los más guapos y conquistadores jóvenes de la Grecia Antigua. Su hermosa figura y sus aventuras amorosas le ocasionaron muchos problemas en la vida. Tuvo una relación con Eos, la Aurora, quien todavía se sonroja cuando se levanta por la mañana y recordar su seducción. La energía taurina es excesivamente sensual, irresistible. 
Más al Sur, está Caelum, el Cincel, símbolo escultórico, instrumento que utiliza Tauro para extraer la Belleza de la materia bruta. Más hacia el Sur, nos encontramos a Horologium. el Reloj, el aprovechamiento del factor tiempo y el disfrute de cada momento, de cada minuto de la vida, pero el tiempo vuela y éste aprisiona al Toro si está sumido en el materialismo, ya que pertenece a la Tierra. Sabe dominar el tiempo como ninguno, son características su Paciencia y su Prudencia. 
Y no podía faltar, más hacia el Sur, la Constelación de Mensa, la Mesa. Fue nombrada en honor a una montaña sudafricana que sirvió de observatorio astronómico en el siglo XVIII. Simboliza el trabajo y la buena comida, de los cuales suele abusar el Toro.
Y como no, citar el río Erídanus, que nace justo a los pies de Orión. El cauce del Erídano simboliza el camino desviado, cuando uno se aleja de la senda del sentido común.



Las Pléyades, o Palomas, o las Siete Cabritas son siete, visibles a simple vista, aunque existe un misterio sobre una de las siete, que suele desaparecer a menudo.
Sus nombres: Maya, Celeno, Alcione, Electra, Estérope, Táigete y Mérope. Dicen que Mérope es la que brilla menos, la que desaparece, porque está avergonzada de haber mantenido relaciones con un mortal.
El poeta griego Hesíodo menciona a las Pléyades en su obra " Los trabajos y los días". También son mencionadas en la Biblia, y en la Ilíada y la Odisea de Homero, en el libro sagrado de los Mayas, bajo el nombre de MOTZ, que significa " montón". Los Aztecas las conocían como TIANQUIZTLI, " el mercado".
El 4 de marzo de 1769, Charles Messier las incluyó como el Nº 45 en su primera lista de nebulosas y cúmulos de estrellas.

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