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miércoles, 8 de enero de 2014

PROMETEO ES LIBERADO POR HÉRCULES EN CAPRICORNIO

TODO ESTÁ CONECTADO.








Más de lo que nos imaginamos, todo está relacionado.En esta entrada, analizaremos uno de los trabajos de Hércules. Según Alice Bailey, en " Los 12 Trabajos de Hércules", el relacionado con el signo de Capricornio es el Décimo. Robert Graves, en " Los Mitos Griegos", sitúa al Can Cerbero en el DUODÉCIMO Trabajo de Hércules.

Dando un salto en la vida y peripecias de Hércules, citaremos una de las locuras de Hércules, provocadas por Hera, la esposa de Zeus, que lo odiaba. Este resumen es obligado para entender la base de los 12 Trabajos. Hera, ofendida por los excesos de Hércules, lo enloqueció. En primer lugar, atacó a su sobrino Yolao, que logró escapar y posteriormente, tomándolos como enemigos mató a sus propios hijos, que según varios autores, eran unos 50. Los mató y arrojó sus cuerpos al fuego.

Cuando recobró la razón, se encerró en una habitación oscura durante varios días. No quería ver a ningún ser humano y después de ser purificado por el rey Tespios, se fue a Delfos, a consultar el Oráculo y preguntar qué es lo que debía hacer. La Pitonisa le aconsejó que residirera en Tirinto, sirviera a Euristeo durante doce años y realizara los trabajos que éste le impusiese, en compensación por lo cual, se le concedería la inmortalidad.
Hercules se puso a disposición de Euristeo, muy a su pesar, pero eran órdenes de Zeus, su padre.
Los 12 Trabajos tienen su equivalencia en los 12 Signos Zodiacales, según Servio, aunque Homero y Hesíodo no dicen que fueran doce, ni que correspondan a los signos.
Las aventuras de Gilgamesh en la epopeya babilonia también se relacionan con los Signos del Zodíaco y Heracles tenía mucho en común con él. 

Los Doce Olímpicos ( dioses) hicieron regalos a Heracles ó Hércules y lo armaron para estos Trabajos.
Sin embargo, él prefirió la clava, el arco y las flechas, se encontraba más cómodo con ellas. Él mismo cortó una clava de olivos silvestres y después la reemplazó por una de acebuche. Su sobrino Yolao participó en los Trabajos como su auriga o escudero.

Después de desafiar mil peligros y haber logrado la sabiduría y la fuerza, Hércules debe hacer uso de éstas para rescatar al que está en agonía. Una víctima de enorme y persistente sufrimiento.
 Un hombre yacía postrado sobre una roca, y gemía como si su corazón se rompiera. Sus manos y piernas estaban encadenadas; las pesadas cadenas que le ataban, amarradas a anillos de hierro. Un buitre, feroz y temerario, permanecía picoteando su hígado.
  El encadenado se llama Prometeo. Por años ha sufrido así y sin embargo no puede morir, pues es inmortal. Él robó el fuego del cielo para regalárselo al Hombre; por esto ha sido castigado. El lugar de su morada es conocido como Infierno, el dominio de Hades. Hércules debe bajar a las profundidades, y allí, en los planos exteriores debe liberarlo de su sufrimiento.
Habiendo oído y comprendido, el hijo del hombre que era también un hijo de Dios, se lanzó en esta búsqueda, y pasó a través del décimo Portal.

Heracles descendió al Tártaro desde la península Aquerusia, cerca de Heraclea, en el Mar Negro, donde se muestran todavía las marcas de su descenso, a una gran profundidad.
Le guiaron Atenea y Hermes, pues siempre que se mostraba agotado, llamaba desesperado a Zeus y Atenea se apresuraba a descender para consolarle; según Apolodoro, Genofonte y Homero.
  Hacia abajo, siempre hacia abajo, viajó dentro de los apretados mundos de la forma. La atmósfera se hacía sofocante, la oscuridad constantemente más intensa, y sin embargo su voluntad era firme.
Se encontró con Caronte, el barquero. Su función era transportar y atravesar las orillas del río Estigia. Había que entregarle un óbolo a cambio, sin embargo, impresionado por la presencia de Heracles, lo condujo sin solicitarle óbolo alguno. Cuando Heracles desembarcó, todos los espíritus huyeron, a excepción de la gorgona Medusa y de Meleagro. Se puso en guardia y Hermes le dijo que no debían preocuparle los muertos, tranquilizándole.

  Cuando se encontró con Hades, este le preguntó:“¿Qué buscas tú, un mortal viviente, en mis dominios?”. Hércules dijo, "Busco liberar a Prometeo".

            "El camino está vigilado por el monstruo Cerbero, un perro con tres grandes cabezas, cada una de las cuales tiene serpientes enroscadas a su alrededor”, replicó Hades. "Si tú puedes vencerlo con tus manos desnudas, una hazaña que nadie aún ha realizado, puedes desatar al sufriente Prometeo".

 Satisfecho con esta respuesta, Hércules prosiguió. Pronto vio al perro de tres cabezas, y oyó su penetrante ladrido. Gruñendo, saltó sobre Hércules. Agarrando primero la garganta de Cerbero, Hércules lo estrechó en su puño como en un torno. Poseído hasta la furia frenética, el monstruo se sacudió. Finalmente, al apaciguarse su fuerza, Hércules lo dominó.

    Hecho esto, Hércules prosiguió, y encontró a Prometeo. Yacía sobre una losa de piedra, en agonizante dolor. Entonces, Hércules rompió rápidamente sus cadenas, y liberó a la víctima. Desandando sus pasos, Hércules regresó como había venido.
 En las Reglas del Camino está escrito. "Cada uno ve y conoce la vileza de cada cual. Y sin embargo no hay, con esta gran revelación, negación ni rechazo mutuo”, esa es la condición que se debe lograr en Capricornio. Lo que debemos desarrollar no llega endureciendo al corazón, ni con una tremenda separación, ni trepando a un pedestal.
   El Escalamiento de la Montaña.

   Capricornio cuenta la historia del escalamiento de la montaña y del descenso al infierno. Hay tres grandes ascensiones de cada alma.Primero se produce la elevación de la materia al cielo. Encontramos eso en Virgo, luego, la elevación de la naturaleza psíquica desde abajo del diafragma. Tú no eres más, emocional y centrado, en ti mismo, viviendo en el plexo solar, sino que estás enfocado en el corazón y eres consciente del grupo; tus sentimientos y deseos están relacionados con el grupo.
Las tres cabezas del Can Cerbero simbolizan la sensación, el deseo y las buenas intenciones.
La cabeza central fue la primera apresada por Hércules porque era la más importante, ya que el deseo subyace en todas las sensaciones; ellas son lo que el deseo busca expresar y así obtener satisfacción en el mundo exterior.
  La tercera cabeza son las buenas intenciones no llevadas a cabo. Así tenemos el deseo en el centro, a un lado la sensación simbolizando todos los impactos, y del otro lado la tercera cabeza de las buenas intenciones, no consideradas, nunca realizadas, de las cuales siempre se ha dicho: "El camino del infierno está pavimentado de buenas intenciones".

  La cola formada de serpientes representa a todas las ilusiones que impiden el progreso de la vida espiritual; la materialidad que nos oprime; la naturaleza psíquica inferior que causa tal destrucción; el temor a lo largo de cada posible línea; el temor al fracaso que mantiene a tantos apartados de la actividad y engendra sólo inercia, la gran falta, se nos dice, de los aspirantes y los discípulos.

 Hércules asió a Cerbero por la cabeza central y lo venció, porque todos los dioses del sol están ocupados con los problemas de la humanidad y porque desolados, descienden solos al infierno para salvar a la humanidad; de ahí que los dioses del sol han nacido en el signo de Capricornio.


 Que cada hombre recuerde que el destino de la humanidad es incompa­rable y que depende en gran parte de su voluntad para colaborar en la tarea trascendente. Que recuerde que la ley es, y siempre ha sido, luchar; y que la lucha no ha perdido nada de su violencia al ser transportada del plano material al espiritual. Que recuerde que su propia dignidad, su nobleza como ser humano, debe surgir de sus esfuerzos para liberarse de su servidumbre y obedecer a sus aspiraciones más profundas. Y, que por sobre todo, nunca olvide que la chispa divina está en él, sólo en él y que él es libre de descuidarla, de matarla, o de acercarse a Dios mostrando su anhelo de trabajar con Él, y para Él.

   Hay dos portales de importancia dominante: Cáncer, hacia lo que erróneamente llamamos la vida, y Capricornio, el portal hacia el reino espiritual. Capricornio, la puerta a través de la cual finalmente pasamos cuando no nos identificamos más con la parte forma de la existencia, sino que vivimos identificados con el espíritu. Eso es lo que significa ser iniciado.



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