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lunes, 3 de febrero de 2014

PEGASO, EL CABALLO CON ALAS.

EL CABALLO AL NORTE DE ACUARIO.





La Constelación de Pegaso es localizada al Norte de Acuario, la comparte también Piscis, junto a la Constelación de Andrómeda.
La estrella Alpheratz es una de las estrellas del cuadrado de Pegaso y es la que lo une a la Constelación de Andrómeda. Esta estrella es químicamente peculiar, es atípica. Muestra abundancia de mercurio-manganeso. El objeto astronómico peculiar es la Galaxia Andrómeda, que dista a 2,5 millones de años luz de nuestra Galaxia, la Vía Láctea. La fuerza de la gravedad existente entre ellas las aproxima cada vez más, a pesar de que el Universo se está expandiendo.
En la Mitología griega, Pegaso era un caballo con alas que nació de la sangre derramada por la Gorgona Medusa, cuando Perseo le cortó la cabeza.
Cuando volaba de regreso hacia el Este, con la cabeza de Medusa, rodeando la costa de Filistia, cerca de Egipto, hacia el norte, divisó a una mujer desnuda encadenada a un acantilado e instantáneamente, se enamoró de ella. Esta mujer era Andrómeda, hija de Cefeo y de Casiopea, reyes de Etiopía.
Casiopea se jactó de que ella y su hija eran más hermosas que las Nereidas, y estas se quejaron de lo que creyeron un insulto hacia ellas y acudieron a su protector, Poseidón, dios de los mares y los océanos. Poseidón, enojado envió una inundación a Filistia, junto a un monstruo marino de una fiereza  y tamaño que nadie podría jamás imaginar. Cefeo, atemorizado, consultó al oráculo de Amón y éste le contestó que para aplacar esta furia debía de sacrificar a su hija Andrómeda y entregarla al monstruo.
Cuando Perseo volaba montando a Pegaso hacia Andrómeda, divisó a Cefeo y Casiopea , que observaban ansiosamente desde la costa, junto con sus súbditos, el sacrificio que se iba a realizar.
Perseo se acercó a ellos y les propuso la condición de que si solventaba la situación y salvaba a Andrómeda, se la pudiese llevar con él a Grecia, para hacerla su esposa.
Alzando el vuelo y esperando que el monstruo emergiese del mar, sacó del zurrón que contenía la cabeza de la Gorgona Medusa y al mirarla a los ojos el monstruo, se quedó petrificado. 
Hay diferencias respecto al vuelo de Perseo, si iba montando o no a Pegaso o si iba con sandalias con alas.
Existe una leyenda que cita a Belerofonte, que fue quien consiguió montar a Pegaso, ya que no se dejaba montar por nadie. El vuelo de Pegaso era muy peculiar, ya que volaba moviendo sus patas, corriendo, trotando.
Poseidón puso las imágenes de Cefeo y Casiopea entre las estrellas y a esta última, como castigo por su traición, la puso cabeza abajo en algunas estaciones del año, ridiculizándola, por su exagerada vanidad. Atenea puso más tarde la figura de Andrómeda en una Constelación más honorable, porque insistió en casarse con Perseo, a pesar de la mala fe de sus padres, que pese a la acción de evitar la destrucción, se negaban a esta boda.
Pegaso vivía en el monte Helicón; al poco tiempo de nacer dio una coz en una roca del monte y en ese lugar surgió una fuente que sirvió de inspiración a los dioses y por eso, desde entonces, las musas lo cuidaban y alimentaban en invierno cuando no tenía hierba para comer.
Como era un caballo mágico, muchos hombres quisieron poseerlo, pero ninguno podía atraparlo. Hasta que llegó Belerofonte, príncipe de Corinto, que le pidió ayuda a la diosa Atenea para capturar a Pegaso y ésta le regaló unas bridas de oro con las que sería fácil domar a Pegaso. Belerofonte fue con las bridas al prado referido, donde encontró a Pegaso paciendo tranquilamente y cuando se le acercó, lo dejó montar sin resistirse.
Pegaso ayudó a triunfar a Belerofonte en sus aventuras contra la Quimera y las Amazonas. Pero estas hazañas le volvieron muy orgulloso y se paseaba montando a Pegaso diciendo que podía volar como los dioses.
Un día, se atrevió a subir al monte Olimpo y cuando Zeus se percató de esta ofensa, se enfadó mucho y lo castigó enviando un tábano para que picase a Pegaso bajo la cola, haciendo que se encabritase, arrojando a Belerofonte a la tierra. Pegaso terminó su vuelo al Olimpo, donde Zeus lo utiliza para transportar sus rayos. Belerofonte erró por la tierra solitario y maldito, evitando siempre los caminos de los hombres, hasta que le llegó la hora de morir.
La doma por Belerofonte de Pegaso, el caballo Luna utilizado para producir la lluvia, con una brida proporcionada por Atenea, indica que el candidato al reinado sagrado recibía el encargo de la triple Musa, la diosa de la Montaña, de capturar un caballo salvaje, como Heracles, que cabalgó más tarde sobre Arión, que era una criatura lunar en lo alto.




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