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sábado, 22 de febrero de 2014

PISCIS, EL SIGNO MUTABLE


El día 19 de febrero entró el Sol en el signo de Piscis, el duodécimo del ciclo, el último.

En este signo, el Sol, un fuego muy grande, se adentra en el mar, en un signo de agua y mutable.
Aquí, el Sol se diluye en las inmensas aguas de un océano misterioso.
Este signo es un signo de transición, esta inmersión hará que todos los estados de ánimo provocados por el frío invierno, estados de oscuridad, se vayan purificando con el agua, y una vez diluidos y esparcidos, sin forma, renacer con una luz inmensa, con mucha fuerza, la que se necesita para crear nuevas existencias. Esta fuerza tan poderosa aparecerá también como fuego, en el signo de Aries. Un nuevo ciclo, un nuevo viaje.
En el signo de Piscis, la energía le dará vigor a tus capacidades creativas, esas ideas que no se materializan nunca y que en esta etapa pueden hacerse realidad.
Esta energía nos comunica con el pasado y con el futuro. No hay límites. El mar no tiene límites ni barreras. La creación en el mar no tiene límites y es desconocida para los hombres. El fondo de los océanos sigue sin ser penetrable y siempre aparecen criaturas desconocidas por el ser humano. Es una energía que no tiene ni principio ni fin. El símbolo del signo son dos peces engarzados que nadan en distintas direcciones. El final siempre se engarza con el principio.
A cada mes del año judío, se le asigna una letra. La letra asignada a Piscis es la CUF, que significa mono y el mono significa risa. En el mes de Adar, el pueblo judío conmemora la metamorfosis de la fortuna. Se incrementa la alegría y se rompen todas las barreras. 
Es el mes donde se celebran los Carnavales. Un alegre disfraz, con muchas máscaras y mucha diversión. Al ocultar nuestra identidad, nuestro verdadero ser aparece. Cuf, también significa el ojo de la aguja.






Los griegos dicen que Piscis es la reencarnación estelar de los delfines de la carroza de Anfítrite, la reina del mar, esposa de Poseidón. El pez es la criatura del mundo oculto, que es el mar. Nos ocuparemos de esta leyenda en profundidad.
Es momento de purificar, de limpiarnos de sedimentos y sólo el agua del mar es capaz de realizarlo. Aniquilar todos los obstáculos que nos hemos encontrado en nuestro sendero.



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